La semana pasada una tragedia cultural y religiosa enlutó al mundo entero, la catedral de Notre Dame, Simbolo Parisino fue consumida por las llamas. La catástrofe dejo daños incalculables y cuantiosos. Este incendio magnánimo deja una pérdida para el mundo religioso, para la parte histórica y artística de toda la humanidad.
El Domingo de Pascua, es una fecha de alegría y espiritualidad la celebración para los cristianos a nivel mundial ya que nos recuerda la Resurrección de Jesucristo, hijo de nuestro poderoso DIOS.
Este año la conmemoración religiosa fue diferente, marcada con tinta indeleble roja, no como el rojo de la pasión de cristo, del rojo que nos recuerda que murió en la cruz por nosotros y por nuestros pecados. Con tinta roja de sangre con olor a muerte, olor a dolor y angustia de un pueblo inocente. Quedó marcada para la historia de la humanidad por una tragedia. Explosiones en iglesias, hoteles y una zona residencial provocaron una matanza en Sri Lanka.
La Ola de atentados terroristas del pasado domingo de Resurrección en Sri Lanka, ha dejado alrededor de 300 muertos y más de 500 heridos, vuelve a alertarnos y recordarnos la vulnerabilidad de todos los países ante los fanáticos e intolerantes religiosos. Pero los terroristas escogieron un dia emblemático del cristianismo, el Domingo de Resurrección, para devastar con tres iglesias atestadas de cristianos, dos católicas y una evangélica.
Sri Lanka ha emergido como uno de los destinos turísticos a nivel mundial más importante en el sur de Asia. Se ha coronado como una isla mágica de belleza natural incomparable, con monumentos budistas de más de mil años, con una mezcla única cultural y religiosa, y una flora y fauna con escenarios imponentes destellando la majestuosidad mágica de la isla.
Las seis primeras explosiones ocurrieron de forma coordinada a las 8:45 (hora local) en tres hoteles de cinco estrellas en Colombo: Cinnamon Grand, Kingsbury y Shangri-La; en una iglesia de la capital; otra en un templo de Katana, en el oeste del país; y un tercero en Batticaloa, en el este de la isla, explicó Gunasekara. La séptima detonación se registró un par de horas después en un hotel a 100 metros del zoológico de Dehiwala. A primera hora de la tarde se produjo la octava explosión en un complejo residencial en Dematagoda, en Colombo.
Dos de las tres iglesias atacadas son católicas, mientras que la tercera pertenece a un grupo evangelista, según reportaron los medios locales. Los cristianos representan el 7.4 por ciento de la población del país insular, es decir, ascienden a 1.2 millones de personas en un territorio con 21 millones de ciudadanos.
La religión mayoritaria es el budismo porque más del 70 por ciento de las personas de Sri Lanka la profesan. Otras creencias importantes son el hinduismo, con 12.6 por ciento de la población y el Islam, con 9.7 por ciento.
Cabe destacar estos ataques han sido dirigidos contra iglesias cristianas, se asume por parte de los expertos que normalmente estos actos terroristas son crimines de odio contra comunidades musulmanas o hinduistas, puede que las antiguas rencillas étnicas puedan estar tras el trasfondo de estos intelectuales perversos que han sembrado más el terror en un país que iniciaba a cerrar las heridas de una guerra civil de hace diez años.
Esta tragedia nos hace reflexionar que debemos de redoblar medidas, y nos enseña que cualquier país puede ser blanco de los terroristas para sembrar el temor, y recordarnos que la seguridad de los pueblos debe estar presente siempre ante todo y nos enseña que los enemigo de la paz nunca duerme y están esperando el momento más tranquilo y sereno para atacar de nuevo.
Los extremistas nunca pernoctan siempre están pensado en el segundo ataque, y están asechando a los más vulnerables ya los objetivos cambiaron ahora los pueblos más inocentes podrán ser sus próximos objetivos.