México.- Heriberto, el padre de la familia hondureña que fue secuestrada, relató la manera cómo pudo soportar los 13 días que estuvo privado de su libertad junto con su esposa y sus tres hijos menores de edad.

“Nos encomendamos en las manos de Dios, oramos momentos, en el día, unas cinco veces al día o más, orando, cantando himnos de la iglesia, los niños, como son inocentes, no sentían la angustia que nosotros», comentó Heriberto Vela.

Tras salir de su país, vivieron durante un mes en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, pero al continuar su camino al “sueño americano” quisieron evitar a Migración y al irse por otro lado, se toparon con los delincuentes.

“Es que tratamos de rodear una garita de migración, entonces nos metimos a un monte y ahí nos detuvieron. Nosotros pensamos al principio que era un asalto nada más, pero resultó que no, que nos retuvieron, no nos dejaron salir, nos retuvieron con amenazas», explicó.

Lo más difícil para Heriberto y su esposa fue mantener tranquilos a sus tres hijos.“Gracias a Dios ahí teníamos unos cepillos dentales de nosotros y con eso nos poníamos a jugar, con los peines y con los cepillos, en cada momento nos callábamos, porque eso sí, a cada ratito nos venían a decir que nos calláramos, que los calláramos a ellos, pero gracias a Dios, los niños no los incomodaron», afirmó Heriberto.

Aunque por momentos, a los pequeños les entraba la desesperación y pedían a sus padres ya salir del encierro.

“Todas las noches nos decían que ya no aguantaban estar ahí, nos decían que les picaban el cuerpo, que se sentían con la necesidad de salir, no querían estar encerrados», relató.

Heriberto, quien se logra ver en aparente buen estado de salud al igual que su familia, aseguró que no los golpearon, les daban de comer arroz y frijoles, pero siempre se mantuvieron temerosos por las constantes amenazas.

“Miedo desde el comienzo, un pavor latente porque nos amenazaron a base de armas, pero en realidad no puedo decir específicamente cuántos eran, eran varios, estoy bien seguro», dijo Heriberto.

De acuerdo con las autoridades, la familia fue secuestrada en algún lugar de Ixtepec, Oaxaca, desde el pasado 19 de julio y fueron liberados el lunes 29 en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.
Ahora, aunque Heriberto considera quedarse en México a trabajar, se siente arrepentido de haber arriesgado a su familia de esa manera.

“Arrepentidos desde el primer día que nos sucedió de habernos hecho esa locura, con estos niños y meternos a ese monte y jamás lo volvería a hacer, jamás de los jamases, y aconsejo a cualquier persona que quisiera hacerlo, que pensé dos veces, que así como nosotros tuvimos buena suerte, a otra gente no puede correr la misma suerte», afirmó.