El Gobierno del Presidente estadounidense, Donald Trump, valora continuamente en su plan para reducir la migración nuevas limitaciones para los solicitantes de asilo relacionados con los permisos de trabajo.

La Administración Trump pretende imponer unilateralmente un nuevo estatuto para prohibir permisos de trabajo a solicitantes de asilo mientras los aplicantes solucionan sus casos, por encima de las limitaciones ya vigentes en el proceso.

Esta nueva medida que se analiza actualmente formaría parte de un paquete de nuevas prohibiciones que el gobierno quiere implementar el cual podría revelarse esta semana.

De implementarse esta nueva disposición, situaría a miles de inmigrantes en una situación compleja limitándolos de muchos beneficio legales. Así mismo los colocaría en una situación de extrema pobreza y podrían considerarse como carga publica, situándolos como candidatos perfectos a la deportación.

La tolerancia cero está dirigida a desganar aún más a los migrantes que están huyendo de sus países. El gobierno federal ha exigido que estas personas muestren esta postulación en alguno de los países que atraviesen antes de llegar a territorio estadounidense, especialmente en los países Centroamericanos.

Actualmente, la ley consiente que los solicitantes de asilo sin importar por dónde o cómo ingresaron al país puedan solicitar permisos de trabajo, libremente de si sus casos son resueltos en un período inicial de 180 días.

Una vez comenzado las gestiones de asilo, los inmigrantes pueden solicitar permisos de trabajo dentro de un período de 150 días, y regularmente los reciben en un plazo de seis meses.

Si la persona obtiene el caso de asilo, automáticamente recibe una tarjeta del Seguro Social para presentar a su empleador.

El asilo ha sido analizado a una estricta investigación por parte del Gobierno, quienes se han exteriorizado de los vacíos legales y piden a los congresistas, en especial a los demócratas, que sometan cambios y reformas para impedir sospechados fraudes en este proceso.