Por Miguel Mejía H.

Houston.- De acuerdo a datos de la Oficina del Censo de Estados Unidos, en 2017 en este país vivían 945 mil 916 hondureños; sin embargo, esta cifra ha crecido en los últimos dos años por el aumento de los flujos migratorios.

De esa cantidad de migrantes, se estima que cerca del 80 por ciento de hombres y mujeres trabajan en el sector de la construcción: remodelación de casas, como rooferos (trabajadores de techos), finisheros, según establece una investigación del reportero Christian Girón realizada a mediados de año.

“Todos los días, miles de hondureños, que dejaron su país por la búsqueda de una fuente de empleo, se juegan la vida realizando trabajos de alto riesgo o sin las herramientas de seguridad pertinentes para llevar el pan a su casa”, narra en la investigación publicada en la prensa hondureña.

Con temperaturas bajo cero, a decenas de metros de altura, sin equipo de protección, miles de hondureños trabajan para enviar las remesas.

Destaca que los hondureños que emigraron hace más de cinco años han logrado ganar experiencia y, muchos, dentro de su ámbito son líderes y dirigen proyectos.

Además de laborar en edificios y viviendas también en carreteras, se estima que cerca del 20 por ciento se dedica a otras actividades. Entre ellos hay motoristas, mecánicos, jardineros y profesionales industriales.

“Houston y Nueva Orleans son dos de las ciudades donde más hondureños se encuentran. Aquí prefieren trabajar en la construcción.

“Día a día muchos se levantan muy temprano sin saber la hora de regreso a sus hogares, la razón no es que no conozcan el trabajo a realizar, sino porque sus patrones no les brindan los implementos de seguridad.

“Otros no han tenido la misma suerte y siguen realizando trabajos poco remunerados”, señala el trabajo periodístico.

Asimismo, señala que dentro de la construcción, los hondureños que más ganan dinero son los que trabajan instalando techos, llamados rooferos; sin embargo, son de los que más peligro corren. La Administración de Seguridad y Salud Ocupacional del Departamento de Trabajo en Estados Unidos (OSHA) obliga a las personas que se dedican a instalar techos a usar arneses después de seis pies de altura, cascos y zapatos con punta de acero, pero eso no siempre se cumple.

La rama de la construcción ofrece oportunidades laborales a miles de inmigrantes de todas las nacionalidades en Estados Unidos, pero al recién llegado siempre le tocan los trabajos más pesados. “Los hondureños cuando llegan comienzan como ayudantes y quienes muestran más aptitudes logran escalar posiciones”.

Por su habilidad, y al paso del tiempo, muchos deciden especializarse, como sheetrockeros, finisheros, rooferos, pintores, y también están aquellos llamados handyman (hacen y saben de todo). Normalmente son los encargados de dirigir proyectos de remodelación o edificación de casas.

“Los handyman hondureños han aprendido a leer planos y a mantener comunicación fluida, en inglés o español, con el arquitecto o project manager”.