Al menos 92 personas han muerto y resultaron heridos por la explosión de un vehículo bomba en un puesto de control en la concurrida intersección que conecta la ciudad de Mogadiscio con la localidad de Afgoye, según fuentes médicas.

Entre los muertos hay al menos 17 estudiantes de la Universidad privada de Benadir, quienes atravesaban el cruce en minibús en el momento del trágico incidente.

También han perdido la vida dos ingenieros de nacionalidad turca, trabajadores de la empresa Construcciones En-Ez encargada de las obras en esta carretera; según confirmó la embajada de este país en Mogadiscio.

El atentado tuvo lugar a las 8.00 hora local (5.00 GMT) cuando un presunto suicida hizo estallar un vehículo cerca de una oficina de impuestos, en el puesto de control utilizado por los vehículos que salen y entran a Mogadiscio desde la ciudad de Afgoye.

Era la hora punta de una jornada laboral, por lo que en los alrededores de la zona afectada había numerosos coches patrulla, estudiantes y vendedores ambulantes, según diversos testigos.

Decenas de familias siguen aguardando a las afueras de los hospitales Erdogan, Medina y la clínica especializada Kalkaal con la intención de conocer el estado de sus familiares; mientras que el personal sanitario solicitó a la población que acudiese a donar sangre.

“Se ha pedido a otros pacientes, familiares e incluso a médicos, enfermeras y personal del hospital que donen sangre con urgencia para ayudar a las víctimas. La situación es mala”, aseguró a Efe al poco de conocerse este suceso el doctor Yahye Ismail del Hospital Erdogan.

Con la cifra de víctimas mortales actual, este atentado se cataloga como el tercero más mortífero en la historia reciente de Mogadiscio; solo superado por el de Zoobe, y en octubre de 2011, por la explosión de un terrorista suicida de Al Shabab que mató a más de un centenar de personas.

Mogadiscio pese a permanecer nominalmente bajo control del Gobierno- sufre a menudo atentados de Al Shabab, organización afiliada a Al Qaeda desde 2012 y que controla las áreas rurales del centro y sur de Somalia; país del que quiere expulsar a todas las tropas extranjeras e instaurar un Estado islámico de corte wahabí (ultraconservador).

Este último ataque pone una vez más en entredicho la capacidad del Ejército somalí para asumir la seguridad de este país del Cuerno de África, al ir reduciéndose año tras año los contingentes de soldados que la misión de paz de la Unión Africana (UA), conocida como AMISOM, mantiene en Somalia.

Estados Unidos también cuenta con cerca de 500 efectivos en territorio somalí, y solo este año ha llevado a cabo más de 60 ataques con drones (aviones no tripulados) contra supuestos objetivos de Al Shabab, si bien en alguno de ellos también han fallecido agricultores.

Somalia vive en un estado de conflicto y caos desde 1991, cuando fue derrocado el dictador Mohamed Siad Barré, lo que dejó al país sin Gobierno efectivo y en manos de milicias islamistas y señores de la guerra.