Por Fanny Roca

Aún era una niña, cuando la pequeña de tan solo trece años de edad, fue secuestrada por el coyote en la frontera cuando su madre, de origen salvadoreño la mando a traer para emprender el sueño americano. Luego de estar detenida durante seis meses de esclava sexual en un antro de mala muerte en Tijuana logro escapar con ayuda de uno de sus clientes.

La inocencia de la infanta fue robada de manera brutal un 15 de mayo, de hace muchos años, la pesadilla inicio cuando el coyote la vendió por primera vez aun pedófilo que pagaba para estar con niñas vírgenes.

La mujer de piel canela y ojos verdes a quien llamaremos Isabel, relata que luego de su primera violación, el coyote abuso de ella seis veces en dos días. Luego de eso fue vendida a cuanto hombre tocara al cuarto lleno de ratas, donde permanecía secuestrada.

Isabel narra que la primera vez, no fue tan sencillo, no es como cuando lo haces con tu novio o con alguno de tus admiradores. Ese día entre lágrimas y risa Isabel nos comenta que la primera vez que se vendió lloro durante toda la noche y el siguiente día recordando como le robaron su inocencia.

Agrega también que hay que tener estomago para irse a la cama con muchos de ellos, que a veces siente lastima por algunos de sus clientes más antiguos que sean convertido en amigos en muchos casos.

Algunos de sus clientes para ella son repugnantes y cuando la necesidad del dinero no le aprieta, simplemente les dices que no, algunos quieren que duerma con ellos y amanecer juntos como pareja, pero ella les dice que no. Comenta también que algunos clientes la excitan, sin andar dando tantas vueltas, con este “papi”, yo lo hago gratis, añade Isabel con una sonrisa llena de picardía.

La parte sentimental

Al tocar la parte de la vida sentimental Isabel, refleja en su mirada una necesidad afectiva de una parte romántica en su vida. de tener un novio, de hacer el amor por placer y no tener sexo por trabajo.

La diferencia es enorme, asegura mientras sus ojos verdes, expresan el vacío de un hombre en su vida. estas en medio del acto del hacer el amor experimentas las cosas más hermosas que dentro de las relaciones románticas, tenemos sentimientos y corazón.

Ella sueña con tener su casa, sus hijos y una vida a la que todo mundo llama normal, aunque lo más normal consiste en trabajar y tener dinero, eso es lo que yo hago expresa con cierta seguridad en su rostro, ganar dinero, quizá un día mi necesidad deje de ser la parte económica lo más importante en mi vida.

¿Actualmente como es tu vida,
tienes hijos, familia, esposo?

Tengo dos hijos de 15 y 22 años. No tengo esposo, no creo que un hombre me quiera por mi profesión. Mi hijo mayor fue de una de mis violaciones y no quiere saber nada de mi por como me gano la vida, no creas que sólo por ser prostituta no me pueden violar, me han violado varias veces.

Vivo con mi hijo menor nada más, el piensa que trabajo con una señora como sirvienta y que limpio casas. Me da vergüenza que se de cuenta como me gano la vida.

¿Cómo es tu vida personal,
que haces en tu tiempo libre?

Me levanto a las seis mañanas, cuido mi cuerpo y voy al gym, siempre para estar en forma y tener buenos clientes. Limpio mi casa, cuido de mi hijo lo paso a traer a la escuela. En realidad, tengo una vida normal excepto cuando vengo a esta calle a trabajar. Voy a misa.

¿Cuál ha sido el peor momento de tu trabajo?

Tengo dos recuerdos muy feos, un día me contrataron para ir un fin de semana a trabajar a una fiesta, creo que eran narcos. Se suponía que sólo era de viernes a domingo. Me pagaron muy bien, pero cuando me mandaron a dejar, el hombre que manejaba nos llevó a otro lado y nos estuvieron dos días más en otro lugar, no nos pagaron y nos golpearon mucho, eso fue hacer varios años cuando iniciaba. El otro prefiero no decírtelo.

¿Alguna vez te has enamoraste de un cliente?

Sí, el padre de mis hijos fue un cliente del que me enamoré enseguida. Él parecía que también estaba enamorado de mí, pero se convirtió en mi proxeneta y acabó maltratándome hasta lo denuncié y gracias a Dios no lo he vuelto a ver.

¿Ustedes tienen como regla no besar a su cliente?

Es una regla personal para mí, pero nunca, nunca debes dar besos en la boca, esa es la regla, no se quien lo dijo por primera vez, pero así se maneja este negocio y una no puede hacer nada para cambiarlo. Las prostitutas tenemos corazón. Quizá no debemos besar en la boca para no enamorarnos, pues por allí entra también el amor, a poco pensabas que nada más por los ojos

¿El cliente busca más que sexo?

Aunque no lo creas, he tenido clientes que solo quieren platicar y contarme sus problemas brindamos una compañía atractiva, llena de anécdotas que parecen ser sacadas de un libro de historias que solo conocemos nosotras. Hacemos amigos en este negocio y en ocasiones nos invitan a salir, nos vemos elegantes, así que no es tan solo la imagen de la minifalda roja y las botas que deben tener de nosotras y sobre todas esas cosas: somos personas con buenos sentimientos que es lo más importante.

¿Practicas alguna religión, existe un
ser todopoderoso para ti?

Claro que mi Dios existe, el siempre me ha cuidado en este mundo tan bajo y perverso lleno de todas las cosas feas. Algunos domingos asisto a misa.

¿Has pensado dejar la prostitución
para trabajar en otra área?

A veces sí que lo he considerado, pero a mi edad ya es muy difícil encontrar algún trabajo que esté bien y lo único que se hacer es esto. Además, la prostitución ha alimentado a mis hijos y, por eso, estoy orgullosa de ella. Cuando empecé en este trabajo no sabía en que mundo me metía, pero la cantidad de dinero que he ganado, no las has ganado tú en la vida.

¿Qué te parecería si en el futuro legalizarán
la prostitución, como un trabajo normal?

¡Por supuesto que sí! Porque somos personas y nos merecemos un respeto de todo el mundo. Y, también, que la gente no nos insulte por la calle, lo peor que muchas viejas santurronas hablan de nosotras y ella no saben que sus hijas son prepagas.

¿Por qué motivos continúas
ejerciendo esta actividad?

Simplemente por dinero lo hago, ya me acostumbré a esta vida, no creo que pueda hacer otra cosa más y se me hace fácil, además el dinero que gano trabajando como prostituta, no lo voy a ganar en otro lado.

¿Alguna vez te golpearon?

Si muchas veces he perdido la cuenta, cuando me prostituían en la frontera y me drogaban me pegaron muchas veces, pero esas veces no sentía ya que estaba drogada.
¿Cuál es el tipo de clientes regular que te visitan?

Normalmente son hombres que sus esposas están en sus países, mucho centroamericano y mexicano, también hombres entre 50 y 60 años, muchos de ellos casados. Jóvenes casi no, son muy pocos. Tengo muchos clientes americanos también.

¿Tienes algún cliente que siempre
llegue todas las semanas?

Mira tengo un señor mayor viene cada semana, él dice que su esposa esta en México, trabaja para su familia y no quiere otra mujer que no sea su esposa, el también me trae comida y chocolates, siempre me lleva tacos los sábados por la mañana, somos amigos también yo con el soy especial no lo beso, pero lo abrazo y le doy masaje antes de irse. En navidad me dio un peluche.

¿Has tenido miedo en algún momento de tu vida practicando esta actividad? Sí, cuando un hombre que estaba loco me pegó y me insultó, yo creía que me iba a matar. También, una vez mi periodo no me bajaba con muchos días de retraso y pensaba que estaba embarazada de algún cliente. Pero luego no pasó nada.

¿Qué métodos usas para no adquirir
enfermedades?

Yo normalmente me tomo la píldora, pero los clientes se ponen los condones, porque ellos no se fían de nosotras. Aunque a veces me da mucha rabia, y me gustaría usar los dos condones a la vez, el suyo y el mío. Pero ellos son los que pagan y ellos mandan. Algunos no quieren usar, pero y me ofrecen más dinero, pero yo siempre los obligo.

¿No tienes miedo cuando estás con un cliente?
¿Por lo que pueda pasar?

No. Porque no lo pienso mucho tengo que pensar que todo saldrá bien. Entran al cuarto, hago mi trabajo lo mejor que puedo. Y normalmente los clientes son amables y van de buen rollo. Y si es un jovencito mucho mejor (sonrisa).

¿A qué problemas te enfrentas en la calle?

Yo creo que todas las mujeres, aunque no sean prostitutas, tenemos los mismos problemas. Un violador subnormal tanto puede atacar a una prostituta como a una camarera. Desprecios malos tratos, malas miradas, insultos.

¿Qué le dirías a las mujeres, que critican tu trabajo?

Yo no les diría mucho, allá cada quien hace lo suyo, hago con mi cuerpo lo que quiera es mío. Aparte de eso esta vida da vueltas, mira tengo una amiga que era licenciada en su país y ahora trabaja conmigo vendiendo su cuerpo. También les digo a las mujeres que no se metan a este mundo ya que es muy difícil de salir y es algo que te daña tu vida para siempre.