Por Miguel Mejía H.

México.- La historia de la niña Irene Madariaga le dio voz a las menores migrantes e hizo que el autor de la novela “3,934 Kilómetros”, Juan Carlos Quezadas, ganara el Premio Hispanoamericano Castillo de Literatura Infantil y Juvenil.

Fue el año pasado cuando se dio a conocer la premiación, donde el jurado expresó lo siguiente de la historia:

“Una novela con una voz fresca protagonizada por una niña salvadoreña que mantiene su humanidad ante circunstancias muy arduas y de gran relevancia actual, como la migración, el cruel engaño de las fronteras, la violencia contra los niños, las mujeres y las comunidades más vulnerables, y que subraya la solidaridad entre mujeres”.

Aunque la historia es ficticia, en ella el autor reconoce el problema migratorio y más aún lo que tienen que padecer los menores y en especial las mujeres ante la crudeza del fenómeno, donde además de tener que pasar el martirio en los países centroamericanos, las condiciones que se dan el paso por México son también terribles: secuestros, violaciones, asesinatos… y una larga lista de delitos de los cuales son víctimas los migrantes hasta llegar a la frontera sur de Estados Unidos, si lo logran.

El autor contó que la historia versa sobre las vicisitudes que tiene que pasar la niña, a la cual apodan “la Gata”, “son cosas que es necesario contar. Habla de una niña salvadoreña que viaja a Denver a conocer a sus padres. Es un tema que todos los días está ahí y los jóvenes tienen que conocer lo que está sucediendo”.

Publicada por Ediciones Castillo, “3,934 Kilómetros” traza un recorrido amplio en torno al tema de los desplazamientos en un contexto de violencia y marginación, en donde una niña salvadoreña mantiene su humanidad ante circunstancias arduas y de gran relevancia actual, como el cruel engaño de las fronteras, la violencia contra los niños, las mujeres y las comunidades más vulnerables, y que subraya la solidaridad entre mujeres.

Dijo que la migración es un problema del cual solemos sentirnos alejados, pero es algo muy cercano a nuestra realidad, donde es muy fácil ver las similitudes entre la gente común que siempre busca el bienestar.

“Es un problema espantoso y muy actual. Esta novela la empecé a escribir hace tres años y muchas cosas que están ahí son súper actuales. De pronto abro el periódico y encuentro algo que podría contarse en mi novela, por ejemplo la imagen de Alan, aquel niño sirio de tres años que se ahogó en 2015 y cambió el rostro del conflicto sirio mientras escribía esta novela”.
Reconoció el sufrimiento de los migrantes al tener que abandonar sus casas en búsqueda de un futuro mejor, pero incierto.
Sobre su libro expresó en otro momento: “Tengo que decir que está entre mis 2 o 3 libros, les tengo o les voy a tener mucho cariño (…) Esta historia estruja mi corazón por diferentes razones”.