Con aproximadamente el 70% de la población activa que se desempeña en sectores informales, y por lo tanto con escaso margen para la obtención de protección económica en caso de crisis como la del Covid-19, la medida implementada por el Gobierno deja literalmente a la deriva a millones de personas enfrentadas a la terrible dilema de tener que elegir entre la enfermedad o, el hambre.

El lunes, con las medidas del Gobierno que prohíben entre otras cosas la circulación, la apertura de negocios y los viajes ya vigentes, fue notable ver cómo miles de limeños ignoraban la orden y se afanaban en sus labores diarias, yendo y viniendo por toda la ciudad pese a en muchos casos ser conscientes de las limitaciones.