Por Fanny Roca

Cinco inmigrantes indocumentados y dos automovilistas fueron detenidos y acusados de contrabando de personas. Ya que en el momento preciso se les detuvo por agentes las autoridades correspondientes en el sector de Tucson, Arizona, en dos incidentes registrados durante el fin de semana.

El primero de los casos ocurrió el Sábado de Gloria en una carretera cercana a la comunidad de Ajo por donde transitaba un vehículo sedán Nissan que era conducido por una mujer de 25 años de edad residente de Phoenix, quien transportaba a tres indocumentados que horas antes habían cruzado .

Al siguiente día, en el Domingo de Pascua, otra mujer al volante de un automóvil sedán Buick fue detenida cuando cruzaba por el retén que la Patrulla Fronteriza mantiene en la ruta 85, cerca de Gila Bend, a unas 80 millas de la cruce fronterizo de Sonoyta-Lukeville.
La mujer, de 39 años de edad, también residente de Phoenix, llevaba ocultos en la cajuela a dos indocumentados que fueron descubiertos por un perro de la unidad K-9 que alertó para que los agentes revisaran el vehículo.

Los cinco indocumentados fueron deportados de inmediato a México como parte de la estrategia implementada por la emergencia del coronavirus, mientras que las dos mujeres que manejaban los carros fueron arrestadas y enfrentan cargos por contrabando de personas.

“A pesar de los riesgos tradicionales de que los seres humanos sean metidos en la cajuela, ahora hay un mayor riesgo debido a la exposición al coronavirus”, declaró Michelle Morales, agente de la Patrulla Fronteriza en Tucson.

“Estas tácticas de contrabando humano aumentan los riesgos de exposición tanto para nuestros agentes como para los indocumentados, además de poner en peligro la seguridad del pueblo estadounidense”.