México.- Ángel Hernández es uno de los miles de mexicanos que vivían en Estados Unidos y decidieron regresar a causa del COVID 19.

De acuerdo a su historia, él trabajaba en Texas, con los papeles en regla, en el sector de la construcción. Pero la crisis económica derivada de la pandemia le hizo encadenar seis semanas sin empleo. La falta de ingresos y el temor a contagiarse le hicieron volver a casa.

“Me subió mucho la presión. El caso es que uno está allá y piensa cómo lo hago, vamos a dar una vuelta para acá antes de que pasara”, narró en una entrevista.
Su esposa María Consuelo está muy contenta con su regreso, pero preocupada por la falta de dinero.

“Es muy importante porque se necesita para todo. Para nosotros, para los animales, para comer”.

El regreso de inmigrantes a esta región de San Luis Potosí, en el centro del país, supone un gran reto, reconoce esta agente de apoyo, pero esas historias son recurrentes en los demás estados de este país donde hay migrantes, ya sean temporales o permanentes y que son base de la economía local gracias al envío de remesas.

“Hemos visto un gran número de paisanos en retorno”, cuenta Mónica Gaitán. “Y estamos preocupados. Ahorita en el municipio no van a tener un trabajo estable, hay poco empleo. Pero otros contentos de tener de vuelta a sus familiares”.

Sin embargo, esta historia se repetirá muchas veces, luego de que los gobiernos mexicano y estadounidense llegaran a un acuerdo para la repatriación de personas.

El pasado martes se informó que serán cerca de 1 mil migrantes los repatriados, según reveló el diario Excélsior, día en que iniciaron los vuelos.

“Los primeros dos de ocho vuelos arribaron este día al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México donde personal del Instituto Nacional de Migración recibió a los connacionales y les expidió el certificado de repatriación para luego asistirlos a fin de que retornen por la vía terrestre a sus estados de origen”.

Los traslados se llevarán a cabo desde San Diego, California (cuatro vuelos) y Brownsville, Texas (cuatro vuelos más ), los días 19, 22, 26 y 29 de mayo.

El objetivo es repatriar de manera digna, segura y ordenada a hasta 133 personas mexicanas por vuelo y facilitar el regreso a sus lugares de origen, precisó la Cancillería.

Previo a la salida de los vuelos, las autoridades estadounidenses llevarán a cabo los protocolos sanitarios para la detección temprana de síntomas de coronavirus. En caso de confirmarse un caso no podrán abordar el vuelo, según el acuerdo entre ambos países.

Al llegar a México, el equipo de Sanidad Internacional realizará una revisión preventiva de los connacionales, de acuerdo con lo establecido en el “Lineamiento estandarizado para la vigilancia epidemiológica y por laboratorio de la enfermedad respiratoria viral”.