Arizona.- Buscaba un sueño como miles, pero este migrante desapareció en el desierto de Arizona y su familia lo ha buscado intensamente, aún con la esperanza de hallarlo con vida.
Su esperanza era llegar a Estados Unidos, de hecho mantenía un fuerte vínculo con su familia, la prueba es que llevaba su nombre tatuado orgullosamente en su cuerpo.

Sin embargo, Mario René Cárcamo Coello fue reportado como desaparecido desde el 23 de julio del 2018 en Arizona cuando cruzó la frontera por Sonoyta, tan solo contaba con 21 años cuando desapareció.

En la descripción se menciona que tiene estatura baja y usa su barba de candado. Además, tiene varios tatuajes, en el brazo derecho su apellido, debajo de la oreja derecha 3 pajaritos, en el brazo izquierdo un tigre y Araceli Family.

Nació el 16 de Diciembre 1996 en Tegucigalpa, Honduras, tiene tez blanca, ojos café claro y pelo negro. Además, llevaba un encendedor y una mochila Adidas y usaba unos tenis negros.
Como dato adicional comentan que viajaba con otros cuatro migrantes mexicanos.

“Es muy triste ver que, como muchos otros que se arriesgan a cruzar el desierto, desaparecen en el, ayuda por favor, su familia no ha dejado de buscarlo desde ese día”, señala una publicación en Facebook.

De acuerdo con una declaración de su madre, Dora Coello, el joven entró al desierto de Sonora en México, con rumbo hacia Phoenix, Arizona.

Todavía ese 23 de julio de 2018 Cárcamo Coello tomó fotos en el desierto y se las envió a su mamá. Esa fue la última vez que Mario se comunicó con la familia, hasta la fecha no se ha sabido más de él.

La familia de Mario ha estado viviendo una terrible angustia y dolor, pues tiene ya casi dos años que no lo ven, por lo que piden a que los ayuden a que si saben algo de Mario René Cárcamo Coello, no duden en contactarlos ya sea a través de redes sociales o también con alguna organización de ayuda.

Las rutas de migración se han tenido que ir ajustando por las políticas migratorias. Tan sólo entre 2017 y 2019 se contabilizaban 50 casos de reportes de personas desaparecidas.

La oficina del Comité de Familiares de Migrantes Desaparecidos Amor y Fe, con sede en Tegucigalpa, capital de Honduras es atendido por Eva Ramírez, representante y fundadora de dicha organización, quien el año pasado contó que un migrante hondureño que sí logró entrar a Estados Unidos pero que en su paso por el desierto vio cuerpos de migrantes.

“Eran personas que estaban muertas ahí”, exclamó el sorprendido y joven migrante. “Si, mijo, eso es lo que pasa en realidad”, le contestó Eva Ramírez.

Aún así, los familiares de los migrantes desaparecidos tienen la esperanza de volverlos a ver con vida.