Por Miguel Mejía H.

México.- Conocido como “El Bigotes”, un hombre de nacionalidad hondureña ha recorrido varias ciudades pintado reductores de velocidad como una labor social, por lo que recibe apoyo de los conductores y es su forma de ganarse la vida, debido a que, según su experiencia, al tener una discapacidad en ambas piernas no es tomado en cuenta para un empleo formal; además de su origen como migrante, que está en proceso de obtener la ciudadanía mexicana.

Su nombre es Justo Aníbal Rodríguez Ortega. Al momento de la entrevista se encuentra pintando un reductor de velocidad en una avenida de una ciudad pequeña llamada San José Iturbide, en el estado de Guanajuato. Apoyado en conos y otros objetos logra ser visto por los conductores, algunos de los cuales le ofrecen unas monedas.

Su limitación para caminar se debe a que hace ocho años fue atropellado en la ciudad de Querétaro, por lo que le tuvieron que realizar varias operaciones para reconstruirle los huesos, pero ya no recuperó la movilidad al cien por ciento, por lo que camina con dificultad y apoyado en muletas.

Debido a ese accidente y ante el cierre de perspectivas para trabajar “el Bigotes” al ver a unas personas pintando sobre la carretera, en Tula, Hidalgo, fue que se decidió a realizar esa labor.

“Desde ahí empecé a trabajar pintando topes, y desde ahí me dio la oportunidad (Dios) de trabajar y poder ganarme el pan de cada día para seguir adelante”, mencionó.

Dijo no tener esperanzas de mejorar su caminar, tras ocho años de rehabilitación, cinco de los cuales ha sobrevivido pintando la señalética vial, desde el estado de México, Hidalgo, Querétaro, y ahora en Guanajuato.

Reconoce que su labor puede ser peligrosa, al verse expuesto a otro probable accidente, todo por sobrevivir, donde la gente le coopera y de ahí guarda para comprar más pintura.
Uno de sus deseos es que la gente o las autoridades lo apoyaran para mejorar sus condiciones de vida.

El “Bigotes” recordó que sus padres le dijeron que podría trabajar mientras tenga manos, y es lo que ha tratado de hacer.

Desde hace años el destino le hizo buscar mejorar sus condiciones de vida y se vino desde Tegucigalpa, ahora dice aun con sus problemas “de mi México querido ya no me muevo”.

Por lo que su intención es continuar en Guanajuato, en las ciudades de San Luis de la Paz, San Miguel de Allende y Dolores Hidalgo, esta última especialmente porque es “donde dio el grito de guerra don Miguel Hidalgo” para iniciar la lucha de Independencia que ayudó a liberar a este país y otros de Centroamérica.

Respecto a la situación de violencia que se vive en Guanajuato, dijo que por el momento no ha vivido ningún contratiempo.

Casi al final de la entrevista, dijo que continuará su labor mientras pueda y agradeció a las personas que lo apoyan con una cooperación.

Para finalizar, dijo esperar que alguien le tienda la mano, como con un terreno para sentar raíces, y continuar trabajando.