Por Miguel Mejía H.

México.- Al ser Chiapas la puerta de acceso a México, es la principal ruta para los migrantes que desean llegar a Estados Unidos, pero se complica poder contar con cifras oficiales sobre el fenómeno de la prostitución en el fenómeno migratorio, aunque se estima que al menos siete u ocho de cada 10 mujeres trans migrantes se dedican al trabajo sexual, ante la necesidad de sobrevivir.

Lo anterior fue informado por el director de la asociación civil “Una Mano Amiga en la Lucha contra el Sida”, Rosemberg López Samayoa, quien comentó que desafortunadamente la prostitución continúa representando la principal alternativa para que cientos de personas, que migran de distintos países de Centroamérica, puedan obtener ingresos económicos y seguir su camino hacia EE.UU.

A esta situación de riesgo para las y los migrantes se suma la discriminación y el acoso de algunos cuerpos policíacos; y ante toda esa presión no les queda más que ofrecer su cuerpo a cambio de dinero o que las dejen pasar, indicó a Cuarto Poder.

Un panorama complicado del que no se escapa la población lésbico, gay y trans, incluso son quienes más han padecido de esa situación.

De acuerdo al activista, son pocos los que logran obtener un empleo diferente aunque no formal, por lo que también de esta forma pasan por una serie de complicaciones, ya que lo engorroso de los trámites les dificulta la obtención de su estancia legal en México y eso a su vez poder emplearse en alguna empresa formal.

Datos del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para Refugiados (Acnur) indican que tan sólo en 2019 solicitaron refugio en México por lo menos 70 mil personas, de ese número cerca del 16 por ciento pertenece a la población disidente sexual.

Sin embargo, el activista mencionó que un aspecto preocupante que se ha acentuado durante la pandemia es el complicado acceso a servicios de salud para la población migrante, en especial para la disidente sexual, ya que no se les brinda la atención general en muchos casos.

Para las mujeres trans migrantes la situación es incluso más compleja por la pandemia, ya que el centro de Tapachula, ubicada en el estado de Chiapas, sitio donde ellas laboran, fue acordonado y se ven limitadas a trabajar y captar clientes.

Esa limitación de espacios las hace ir a otros lugares, lo que pone en peligro su seguridad y por supuesto su salud.

El director de la asociación civil “Una Mano Amiga en la Lucha contra el Sida” enfatizó que esa situación debe erradicarse, es necesario trabajar desde todas las instituciones para acabar esa práctica a la que muchas migrantes se ven forzadas a caer; aun cuando no se tengan cifras oficiales es una situación real.